In Poesía

LA ÚLTIMA CENA

En pleno toque de queda
cenan empresarios y políticos.
Corre el agua bendita para la puta Catalina,
con sabor a camarones y teatro de Benavente.
Los socios locales de Marcelo tiran los hilos,
brindan banquete de realidad y pragmatismo.
Amagar y no dar llenan primeras planas
cuanto sabor a PRD en el ambiente,
el estado no es botín dice el jefe.
Repleto de compañeros los ministerios
todos desean un carguito;
siguen las jeepetas y la caterva de guardaespaldas,
el dispendio y los excesos del poder.
Inapa y su traje a la medida
El 4% y su derroche para la «educación» junto al año escolar,
no se habla de reducción de sueldos
y la deuda como la espuma crece crece.
Manzanillo en el deseo y el anhelo
Pedernales sueña.
Llegará el 26 de Octubre
el balance de los 100 días.
Vibran los vítores del jacho prendio
las masas son masas y contornos.
Tomás Gutiérrez Alea en el recuerdo,
la rebelión de los esclavos en la última cena
el conde como el Cristo y sus apóstoles.
La revuelta del viernes santo
ser o no ser señor presidente,
político o estadista.
Será difícil deshacer lo prometido al país del click
colocar el cascabel al gato en este clima,
enderezar entuertos en casa con el sentir de la plaza de la bandera.
La presión de los Munditos en toda la geografía,
la estampa de reparto y aroma a Papá junto al nieto.
La última cena,
más que lavar pies con hedor a Hamaca
habrá de hacer lo que nunca se ha hecho; milagros!

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