El clima y la atmósfera definían un día de hamaca conforme a la voluntad de los dioses. Contracorriente, Jacques le Bon se preparó para su caminata matutina. Solía caminar de tarde. Pero era domingo, tanto la ciudad como Serrallés confabulaban con una mañana apacible. Concluidas sus meditaciones matutinas, tomó los audífonos y dos papeletas de los Bluejays (de RD2,000, todo estaba tan caro que eso era un par de fundas con facilidad), luego de su caminata en el parque iría al Súper. Había hecho una radiografía a la nevera, tras la caminata del parque tendría inspiración in sito en el supermercado. Solo consigo y …









