In Reflexión

SOLIDARIDAD O MEDIOEVO

En medio de la pandemia la humanidad en una nueva encrucijada: solidaridad o medioevo. No bastaban las guerras comerciales, ni el legítimo temor humano a la cuarta revolución industrial, ni la avaricia insaciable de grupos de control global con sed de dominio. Habría de llegar un silente microscópico virus capaz de postrarnos, y detener la maquinaria económica del mundo con todo su feroz apetito y consumo voraz.

La Union Europea es un estandarte, un símbolo del hermoso mundo post guerra. El mayor anhelo de concordia, unidad, libertad y progreso para todos sus miembros son un ejemplo lleno de vigor para toda la civilización. En el yunque de la experiencia, en el ADN de siglos de guerras y conflictos, son pues la célula. El chip desde donde brota la sociedad abierta, el clamor de estos 70 años – después de las guerras mundiales- donde la humanidad ha tenido los mayores progresos de todos los tiempos y desde donde se acarician en todos estos años con relativa paz tan necesaria para el progreso: la concordia, la cooperación planetaria, la colaboración y la vital unidad como especie.

En plena vida de pandemia actual vuelven las clarinadas del norte o el sur; cual estrofas literarias de las venas abiertas de Eduardo Galeano. Los muros medievales imaginarios brotan de la conciencia inmediata de lideres y grupos, cual tribus y clanes. Oleadas de nacionalismos como relleno ficticio e irreal tratan de «explicar» los porqué a las disparidades y el vacío de poder de 70 años de hartazgo de progreso material, de excesos de capital financiero y escasas felicidades colectivas, de pobres corrientes y escuelas filosóficas para saber vivir. Líderes mediocres productos del vacío de los tiempos, piden y ejecutan nuevas doctrinas Monroe, algunos de sospechoso accionar empresarial, socavan el multilateralismo clave de la post guerra. Amedrentan instituciones tan necesarias como la OMS y les retiran fondos. Por suerte la visión del aparente escaso liderazgo con fuero moral, con los Bill Gates y muchos otros en cada rincón del planeta siguen queriendo, sabiamente ver el jardín.

La pandemia enseñorea los paños menores. El egoísmo, la avaricia y la locura nacionalista con sabor a muros feudales busca acaparar. Surgen casinos al mejor estilo Wall Street de que el mejor postor se lleva el avión de mascarillas. El que más paga recibe los suministros médicos, los medicamentos de manera puntual y oportuna. La vacuna, cuando este será de quienes? nos preguntamos. Solo de los que estén y puedan pagar más? Solo de la potencia capaz de desarrollarla y sus ciudadanos?, de los deseos de su líder o de la elección de sus países de preferencia?. En una metáfora de dioses terrenales; quien vive y quien no. Ahh volverán las oscuras golondrinas de Bécquer. Tanta evolución, tanto progreso, tantos símbolos de dominio y sometimiento al globo terráqueo, excesos de grandeza de la especie en cada detalle para concluir que la vida no vale nada. Somos solo eso; los bufones del tiempo y el terror. Este pedazo de carne de instintos básicos incapaces de ver más allá de estas extrañas narices.

Hoy, en una entrevista en el Financial Times el líder Francés Emmanuel Macron. Si, el mismo que fue importante banquero de Rothschild & Co., el posible clarividente de los tiempos junto a la Merkel. El liderazgo necesario sin el deseado matiz económico de los intereses particulares – que pueda ver más allá del tufo a Euros y Dolares- los llamados al timón de la nave por la cordura, los tocados por las emociones y sentimientos de ser guías de dos de las naciones ricas e industrializadas del mundo. En la citada entrevista Enmanuel Macron plantea este primor proverbial: «Creo que la UE es un proyecto político. Como tal, el factor humano es la prioridad y entran en juego la nociones de solidaridad. La economía se deriva de eso. No olvidemos que la economía es una ciencia moral.» Prosigue Macron: «Sería un error histórico decir nuevamente que los pecadores deben pagar. Recordó el error colosal y fatal de Francia al exigirle reparaciones a Alemania después de la primera guerra mundial, lo cual desencadenó una reacción populista alemana y el desastre que ocurrió posteriormente.» Continua el presidente Macron:» No cometimos ese error al final de la segunda guerra mundial. La gente todavía habla actualmente sobre el Plan Marshall. Debemos olvidar el pasado, comenzar de nuevo y mirar hacia el futuro.» concluyó el presidente Macron.

Hemos sido grandes en la colaboración a escala planetaria, en la buena voluntad de aunar esfuerzos. En el proyecto de la sociedad abierta y el poder asociativo hemos sido los mejores; es la cualidad que más nos resalta ante las otros seres vivos. La pandemia -como instructor express necesario- nos a obligado a ver y aprender de manera rápida las bondades de la cuarta revolución industrial. Las reuniones de Zoom capaz de plasmar el cariño virtual. El comercio electrónico, Los delivery de todo express, las reuniones virtuales de negocios o de cualquier índole están ahí como retrato de evolución. El poder hacer, planificar, ejecutar, transformar desde la magia del internet, desde el espacio de la informática.

En la transición del Medioevo al Renacimiento hubo mucha confusión y oscuridades. Sin embargo, en el sabor de las paletas de colores de Miguel Ángel y Rafael, en el aroma eterno del espíritu de Leonardo Da Vinci en cada invento, anhelo y sueños nos recuerdan de que lado estaba la razón y el temblor de la luz. Adelante pues humanidad; que reine el amor y la sensatez que nos enaltece. Tal cual sentencio Platón: hermoso es el riesgo. Precioso derribar el llamado del egoísmo, deshacer nuestra pequeñez, y sucumbir a los latidos de la grandeza. Líderes del mundo unios en pro de la apremiante agenda común global. Juntos en la colaboración, la fraternidad y la solidaridad, revestidos de legalidad y justicia podremos. Las lecciones recientes de las grandes guerras no los confirman. Vamos pues desde la mejor unidad posible ejecutar nuestro mayor mandato como especie, la preservación.

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