In Reflexión

ENCRUCIJADA

No es tan simple como los buenos o los malos. Muchas aristas con profundas razones sustentan la actual dualidad. La visión bipolar de dos bandos dominantes del cosmos. La lucha actual por el control y el poder del mundo para desplazar el viejo orden, trazar un nuevo mapa geopolítico con sus nuevas reglas. Nuevos bríos hegemónicos de poder con dominación que, como el inmutable accionar de todos los imperios solo tiene intereses. Todo está dividido. Desde las sociedades del primer mundo a los países en vías de desarrollo. Desde las instituciones del orden mundial a los organismos multilaterales. Desde los gobiernos centrales a los municipales. En general, desde las sociedades a la familia una fibra corrosiva de caos con división impera. El mayor ejemplo está en las entrañas del imperio. Una nación dividida desde su guerra de secesión y hoy desgarrada entre bandos obtusos, dogmáticos (La estupidez clerical del tajante no al aborto, al absurdo "progresista" de pretender poder elegir en menú a la carta su sexo como dioses terrenales biológicos) desde extremos empinados en polos opuestos. El diálogo y su consecuente consenso, ausentes de este mundo. Cansados del mayor progreso posible desde nuestra misma humana contradicción, fomentamos las llamas de la conflagración autodestructiva.

La guerra es el último recurso de la diplomacia. La guerra es el paso final para pretender derribar el viejo orden con sus fronteras, y establecer la nueva visión, las nuevas reglas marcadas por los intereses de las pretendidas nuevas fuerzas imperiales. Una y otra vez la historia nos enseña esta realidad en todos los procesos desde los clanes a los imperios. Si bien entendemos que la OTAN no tenia razón de ser tras el desmembramiento de la URSS, tampoco podemos refrendar los delirios imperiales del Zar Putin. Alineados con la visión de Kissinger de comprender el papel histórico de Rusia para con Europa y todo Occidente, somos de los que veíamos con buenos ojos los acuerdos de Minsk. Las violaciones de Occidente al derecho internacional primero en Yugoslavia, y luego en Irak fueron puertas abiertas al caos de hoy. Fueron el bálsamo para envalentonarse a los viejos oprimidos, hoy nuevos ricos que anhelan su mando, con su mundo y sus reglas.

El Brexit fue símbolo de todo esto. Una estocada al mayor anhelo redentor de civilización como es la Unión Europea. La milenaria e experimentada Europa llamada a la prudencia y compartir sus errores imperiales a los nuevos señores de los tiempos. Tras la pandemia, con el escenario de la guerra, Europa no ha dudado cual es el lugar le corresponde estar conforme a la historia. Tiempos recios. Tiempos donde hasta los neutrales como Suiza, Suecia y Finlandia han debido cerrar filas con la sociedad abierta. Trazar la linea de Pizarro junto a la democracia y sus valores. El liberalismo con su economía de mercado que, a pesar de sus tan humanos errores, ha sido el más efectivo sistema de reglas y convivencia para la especie. Europa paga su dualidad. Lo cómodo de fuentes de energía baratas al click de negociar con un solo troglodita. Nada está garantizado para siempre. Sobretodo Alemania paga el precio en sus intereses estratégicos de su fuerte contubernio impuro con Rusia desde Schröder a la Merkel.

Alemania como locomotora, sabrá salir fortalecida junto a todo el viejo continente, no hay que dudar de su enorme capacidad de resiliencia. La reciente paridad del Euro con el Dólar son símbolo, más allá de los fundamentos económicos y su política monetaria. Tal como apunta el prestigioso economista Paul Krugman en su artículo del lunes 18 de Julio del 2022 en el New York Times: " Europa tiene un problema, y la debilidad del Euro puede ser un síntoma de ese problema. Ahora bien, la economía de Europa no se va a hundir en el abismo. Estamos hablando de economías increíblemente sofisticadas y competentes que están tecnológicamente al mismo nivel que Estados Unidos. Con el tiempo, deberían poder encontrar una manera de prescindir del gas ruso y reducir su dependencia de los mercados chinos. Pero por ahora, están atrapados en un mal lugar, en gran parte porque sus líderes políticos, especialmente en Alemania, se negaron a reconocer que el problema con los regímenes autocráticos no es solo que hacen cosas malas; es que no son dignos de confianza."

Mientras, desde este hoyito en el Caribe, vociferamos junto a nuestro jefe de estado "América para los americanos". Los pequeños, con nuestra real intrascendencia en los asuntos del tablero del orden mundial acariciamos nuestros intereses, pequeños pero son los nuestros. Los cambios nos traen las posibilidades de estos nuevos tiempos de desglobalización (Con su Nearshoring y demás) en pandemia y guerra. Y porque no emular a la vieja Europa en su ahora necesaria transformación. Quebrar el viejo orden de los combustibles fósiles para transitar el doloroso, pero fructífero camino estratégico de nuevas fuentes renovables. La libertad, que es cimiento para la autodeterminación y la verdadera paz. 

 

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