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ITZHAK PERLMAN

Cargado de toda la melancolía de un pueblo errante, artista excelso que transmite en su arte todo el peregrinaje triste y atormentado de su raza. Sus manos gruesas, dotadas de un fluir armonioso y místico, cautivan. Su Soil Stradivarius del 1714, considerado una de la mas finas piezas fabricadas por Antonio Stradivari. Destila polvos de estrellas, melodías hermosas que derraman lluvias, miel y gotas de cielos. Escuchar a Perlman Judío nacido en Tel Aviv y graduado en la prestigiosa Juilliard School un domingo apacible es un privilegio.Un regalo divino para exaltar la belleza de existir. Su estilo único. El poder de su espíritu al frotar las cuerdas de su valioso violín, seduce poderosamente. Un deleite para aquilatar toda la destreza de este genio, capaz de transportar todos nuestros sentidos; y vivir en un viaje cósmico toda nuestra esencia. El valor y el derroche del alma humana. Sus magistrales interpretaciones bajo la dirección de Daniel Barenboim, junto a la Filarmónica de Berlín, de los conciertos para Violín y orquesta de Brahms, son un tesoro. Una sublime exaltación a la excelencia, a la exquisita suma  de la brillantez  de este inmenso artista clásico. Poeta musical que emana metáforas por todo el escenario y firmamento de los grandes templos musicales del globo terráqueo.  Chapeau Monsieur Itzhak Perlman!

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