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LE TIRAMISÚ PONTY

A los clásicos siempre se vuelve. Permanecen en temporadas sin ruido ni estridencias, y de repente vuelven a las primacías del Olimpo gastronómico global. Es el caso del Tiramisú. Este legendario postre italiano con categoría de atemporal ya. Presente en muchas de las cartas de los grandes restaurantes del mundo, y protagonista en los gustos culinarios de millones de paladares diseminados por todos los rincones del planeta Tierra. "Postre italiano de culto, tiene orígenes debatidos. Situándose mayormente en la región del Véneto (Treviso) durante la primera mitad del siglo XX, posiblemente en los años 50 en el restaurante Le Beccherie o incluso en burdeles como energético. Su nombre proviene del veneciano tiramesú, que significa levántame el ánimo" visión general creada por IA.

El Tiramisú siempre ha sido uno de los postres favoritos de Jacques le Bon. Si bien era una creación culinaria con categoría de clásico, existía hoy un renovado furor en el mundo por su consumo. Hay miles de formas y recetas para su realización. Inmutables son en su composición la cremosidad, la crocancia y el poder del café. Curioso las formas también, como en el legendario Ristorante Al Giglio en Venecia, que un chef pastelero los realiza en el mismo piso del restaurant en un artístico ritual a la vista y deleite de sus comensales. Secuestrado desde hace semanas por el bombardeo de videos en Instagram. Poseído por el mandato de sus hijos, quienes se habían montado en la nueva ola del furor por el Tiramisú, Jacques le Bon junto a su esposa e hijos se pusieron manos a la obra. Obsesivos y compulsivos, en una tarde de sábado lluviosa dieron riendas sueltas a sus deseos. Con ustedes nuestro Le Tiramisú Ponty.

INGREDIENTES 8 PORCIONES

Un paquete 400Grs. lady fingers o bizcocho savoiardi Bolocco o Matilde Vicenzi, 1 taza de azúcar, 1 pote 500grs. queso mascarpone Galbani, 4 huevos, cucharita de vainilla, dos cucharas de crema batida, una greca de café Monte Real, cocoa amarga en polvo Monte Real y toque especial de ralladura de cáscara de naranja chilena Navel y un chorrillo de su jugo.

EL PROCESO

Primero separamos las yemas y la clara de los huevos. Vertimos las yemas en un boul y agregamos la azúcar. Batimos y batimos hasta tener esa total compactación con un baño María primero de agua caliente por 5 minutos batiendo. Luego agregamos el mascarpone, guayamos el toque ralladura de naranja y el chorrillo de su jugo y la crema batida ahora con un baño María con hielo debajo. Y continuamos batiendo sin parar. Hasta lograr una total unicidad. En otro boul otra persona está batiendo al mismo tiempo las claras de huevo sin parar. Con fuerza y arte hasta lograr el punto de nieve. Una vez logrado el punto deseado en ambos boul, vamos incorporando las claras hechas ya nieve a la crema del huevo, azúcar y mascarpone. Esa conjunción es un arte. Un batido que requiere una nivel de constancia y fuerza con categoría de un momento Tai Chi espiritual, para evitar se nos corte y haga brumos. Debe quedar una crema perfecta visualmente elástica y apetitosa. Una vez lista manos a la obra. Nuestro café listo. Tomamos un pyrex cuadrado. En un plato vamos humedeciendo los lady fingers y colocándolos en el pyrex hasta completar todo. Ahí procedemos a untar con espátula de goma toda la superficie de los lady fingers con nuestra crema de forma generosa, hasta cubrir todo. Bañamos el resto de lady fingers en el café y colocamos todos en otra capa encima de la crema. Repetimos y vertimos todo el resto de nuestra crema por encima hasta colmar el pyrex totalmente. Válido, entre unte y unte, dar sus probadita a la crema. Todo listo forramos nuestro pyrex con papel transparente y ponemos en nevera. Hasta el otro día mejor. Puede ser antes, o luego de refrigerar con la ayuda de un colador espolvoreamos toda la superficie con nuestra cocoa amarga.

Todo listo. Luego de una pasta o una apetitosa milanesa con papas fritas. Junto a un café valga la duplicidad. Cada cucharada de nuestro Le Tiramisú Ponty es un orgasmo gastronómico. Una vuelta a la grandeza imaginaria de la gran Venecia. Con cada cremoso bocado junto al gran canal, el Palazzo Ducale, la Piazza San Marcos y el espíritu aventurero de Marco Polo. Con ustedes nuestro Le Tiramisú Ponty sin alcohol, buon apetito.

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