Suspiraba una tríada de mundos desde los sueños. Tres autovías de pensamientos cerebrales inundaban el hipotálamo de Jacques le Bon. Era la madrugada del miércoles 8 de abril. llovía sin parar junto a la furia de truenos y relámpagos. En estado de transición entre el sueño y la vigilia, asociaba las centellas con la guerra. Con el inicio de las acciones de aquél genocida Truthsocial del fin de toda una civilización. Imposible, meditaba Jacques le Bon en sano juicio de bostezos, pueda yo escuchar los bombardeos en Medio Oriente desde mi cama en el Caribe. Como una licuadora de ideas, cambiaba de streaming y …









