In Reflexión

WELCOME MULTILATERALISMO

Todo indica que a pesar de los resabios y los detalles egocéntricos, como necesidad imperiosa del niño malcriado de la Avenida Pensilvania, el camino hacia la transición se inicia en los designios imperiales. El vórtice de la tan importante política exterior de la nación más poderosa del planeta gira hacia el multilateralismo, la concordia y el diálogo global.

El presidente electo Joe Biden acaba de designar como su secretario de estado a Antony Blinken. Este, quien fue vice-canciller de John Kerry en la administración de Obama, nació en el seno de una familia Judía en New York en 1962. Educado en París en un ecole bilingüe, coqueteó con convertirse en director de cine. Músico en la práctica de la guitarra y compositor de canciones como Ablinken. Antony Blinken es egresado de Harvard y posee un doctorado en leyes en la universidad de Columbia. Fue vice consejero de seguridad de Obama, estuvo muchos años en el departamento de estado en la administración Clinton. Su relación con Biden viene de años desde el congreso donde colaboró con el candidato electo siendo este senador de Delaware.

Joe Biden ha prometido reconstruir las alianzas globales rotas por la administracion Trump, y devolver a Estados Unidos al lugar prominente en el tablero global. El anuncio de Antony Blinken como secretario de estado es un canto de esperanza. La necesaria comunidad internacional, el fortalecimiento de los organismos internacionales tan desacreditados, la alianza atlántica Europa-EEUU de vital importancia para el mundo libre junto a la democracia tras las guerras en estos tiempos de cambios disruptivos. Solo el diálogo, el trabajo mancomunado y la colaboración a escala planetaria, que tan magistralmente define el historiador Yuval Noah Harari, podrá permitir a la humanidad proseguir la vida en relativa paz y continuar de la mano del progreso ante los retos del nuevo milenio.

El inminente cambio de rumbo en la política exterior imperial es un derroche de optimismo. Un grito de renovación hacia los espíritus que han formado y trazado el rumbo global de nuestra civilización en los últimos 75 años. Ante la orfandad de liderazgos, las carencias y mediocridad propia de los excesos, junto al derroche de los tiempos de crecimiento. La crisis actual, protagonizada por un fenómeno global como la pandemia del Covid-19, enseñorea la necesidad apremiante de consenso y diálogo mundial. La búsqueda de la nueva Naciones Unidas, el nuevo Bretton Woods junto a un nuevo plan Marshall de orden mundial para robustecer los cimientos de la civilización digital del conocimiento.

Desde el patio hacemos un llamado a la prudencia junto a los nuevos vientos de concordia. Somos una media isla en el mismo trayecto del sol, frontera imperial. Estamos en la presidencia del consejo de seguridad de la ONU por el favor y como paga al establecer relaciones con la China de Mao Tsetung. Si bien no comulgamos con la práctica no democrática de la diplomacia de Beijing ni con la filosofía del partido único Chino, sería sabio e inteligente poder navegar entre esos dos mares imperiales. Sacar provecho a la nueva guerra fría en beneficio de los supremos intereses nacionales. Sin nunca dejar de reconocer el peso, el valor de nuestro vecino y principal socio comercial el tío Sam. Un nuevo tablero geopolítico se cierne en el horizonte. Oportunidades para la diplomacia dominicana desde su sabor a merengue con playas y la estratégica ubicación global.

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