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PRAGA

Era una dorada mañana. Malá Strana con sus señoriales calles daba los buenos días al alquimista de Villacon Pancracio Hermes Avicena. La noche antes, Pancracio ya había sentido la majestad imperial de la bohemia al cenar en el legendario U Modre Kachnicky. Un derroche gastronómico de exquisiteces de los cotos de caza de las afueras de Praga. En menos de 24 horas estaba listo para el homúnculo; creación de luz eterna.

La visita de Pancracio Hermes Avicena se debía a una invitación universal de alquimistas – en el mayor silencio y anonimato posible- al simpósium de alquimistas en el museo Speculum Alchemise de la ciudad de Praga, República Checa. El museo era un laboratorio alquimista del siglo XVI, hallado en el 2002. Tras la coronación de Rodolfo II de Habsburgo como emperador del sacro imperio Romano-Germánico, este se instaló en el castillo de Praga. Donde trasladó su interés por la astrología, la magia y la alquimia. A su alrededor afluyeron astrólogos, alquimistas empecinados en descubrir la piedra filosofal y el elixir de la vida. El callejón de Oro, donde está localizado el museo, fue el centro de la alquimia global de aquellos tiempos. Por siglos estuvieron vedadas a los mortales estas instalaciones, hasta aquellas lluvias torrenciales en el 2002 que provocó la crecida del río Moldava. Tras las inundaciones y consecuentes trabajos de remoción de la ciudad se descubrió el dorado laboratorio de alquimia, hoy museo. Intactas reposan en él botellas que contienen pócimas y brebajes de la época. Un Atanor – horno alquimista- en el centro del edificio como gloria a la sabiduría y los milenarios conocimientos de la alquimia.

Tras desayunar, Pancracio se alistó y se fue a la reunión. Tomó el puente Carlos rumbo al museo con el mayor cuidado y hermetismo. Al llegar al callejón de Oro primero divisó la vieja casa del escritor Franz Kafka y le recordó. Más adelante en el número uno de la calle Hastalská brillaba el imponente e histórico laboratorio, hoy museo. Al llegar dio tres toques a la puerta y dijo la clave: Maktub libérate de las contingencias.

Ya en la linea de recibimiento, aguardaba con serenidad su turno. Al llegar frente a sus anfitriones los inmortales Tycho Brahe y Johannes Kepler, procedieron con el espiritual apretón de manos. Sintió en un instante todo el mundo de Sofía en el pulso. Desde el simbólico saludo en la fraternidad de la cuarta dimensión el valor y la trascendencia del encuentro. Apresuró los pasos al salón y tomó su asiento. Extasiado desde el silencio observaba sus colegas alquimistas llegar. Brillaban sus ojos al ver las botellas con pócimas alrededor y aquél hermoso Atanor en el centro.

El tema central era el rumbo de la humanidad post pandemia Covid-19. Johannes Kepler inició el simposio. Tras las palabras de apertura y bienvenida decía Kepler: » Todo cambió, la pandemia será una alquimia. Pudiera ser, para los despiertos, una sabiduría que nos acerca más al creador. El gran tema del medio ambiente, nuestra casa, a quedado claro con la paralización del hiper consumo. El capitalismo, el menos malo de los sistemas, requiere reinventarse. Tal como estableció aquél ministro de finanzas de Austria Joseph Schumpeter, se está produciendo una destrucción creativa. El desarrollo tecnológico asume la total primacía – las mayores empresas en las bolsas de valores son las tecnológicas- económica. Desde los trabajos, la educación hasta la forma en que socializamos el hábitat hoy es tecnológico. Los estados, la propiedad privada, la familia habrá de reinventarse en este escenario de disrupción creativa. El liberalismo de Adam Smith, pasando por Milton Friedman y Friedrich Von Hayek habrá de hacer alquimia, conversión hacia un nuevo sistema híbrido de creación de riquezas más solidarias e habitables. Tenemos nuestras dudas. La posibilidad real es que existan más injusticias, mayor triunfo de los más aptos y la eterna primacía en el poder de los más fuertes, los que rápido se adaptan y hacen la nuevas reglas del juego .» Prosigue Kepler:» Los alquimistas del mundo habrán de unirse desde el silencio de nuestra obra mágica para aportar soluciones y espacios de amor. La libertad con nuestros conocimientos para una vacuna universal que nos permita proseguir, y aunar esfuerzos en la global estructura de civilización. Tiempos de caos y vacíos. Tiempos de miedo y nacionalismos aberrantes. Tiempos de oscuridades y religiones opresoras. Tiempos de reforzar el amor, la cooperación y la aterciopelada libertad.»

Pancracio Hermes Avicena recordaba el bullicio de Villacon ante las sabias palabras de Kepler. Trataba de descubrir, desde sus imaginarios tubos de ensayo, la fórmula necesaria para su isla desde los dictados sugeridos por la gran logia de alquimistas por el cambio global. Como convertir en oro tanta miseria y pobreza de espíritu se preguntaba. En un flash recordó la prensa de RD de fechas recientes. Cada titular era de los nuevos funcionarios denunciando el desastre encontrado. El que mucho amaga poco da pensó. Será el momento de la real alquimia nacional se cuestionaba. Trascenderá estos nuevos vientos políticos la orfandad y la miseria nacional. Haremos alquimia en los grandes temas como nación: Salud, educación, respeto a las leyes, honestidad y servicio a la patria. Pancracio suspiraba con tantas preguntas. El ambiente imperial de Praga le producía esperanza.

El final fue un cielo dorado. Apareció Robbi Löw con su Gólem fantástico de arcilla. Judío generoso, compartió con todos sus fórmulas sobre la sabiduría, los cambios y la eternidad. Pancracio tomó nota. Acarició las acotaciones de milagros y tuvo un despertar. Soñó con una patria post pandemia desde la grandeza y el valor de los cambios anhelados. Divisó la fórmula en los techos del museo para la creación de luz eterna en su amada isla caribeña. Misión cumplida masculló. En manos de nuestro jerarca, descendiente de las mismas tierras de Khalil Gibran, las pondré. De su voluntad, su responsabilidad -habilidad de responder- junto a la piedra filosofal será el brillo del futuro post pandemia de nuestras tribus. Quizás tras la alquimia, seremos merecedores de una democracia capitalista real.

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