In Reflexión

LA VIDA: BUENA & SABROSA

Muchas veces para encontrarse hay que perderse. Sentir en cada fibra y célula el vacío, el fuerte sabor a oscuridad. Probar, en toda su plenitud, la manzana prohibida. Vivir en todo el torrente sanguíneo el ruido y furor de la terapia del mundo, comulgar en humanidad con aquél relato de Adán y Eva. Solo la necesidad empuja a la búsqueda. La aceptación como salida para probar nuevos puertos y acariciar el mundo intangible e inexplorado donde habitan las respuestas del ser. Los fluidos y caricias de Eros, demon intermediario, puente místico que une lo mortal con lo inmortal.

El ruido y la furia, la lucha por la supervivencia. La manifestación del ego y los músculos de la grandeza humana suelen alejar la sabiduría: Saber vivir. Lo simple, el detalle de una puesta del sol. La brisa tenue que acaricia las mejillas, contemplar la exuberante naturaleza. El empuje apacible  de sorbos de café en una mañana cualquiera mirando el horizonte. El beso mojado repleto de calor a humanidad de un niño al levantar y vociferar Papá. Las caricias repletas de cariño de una esposa hermosa, delicada  y comprensiva. La ternura de unas tostadas francesas repletas de huevo, canela, azúcar morena, frambuesas y pasas mojadas en syrup Tate and Lyle con sabor a gloria y coito gastronómico.

La vida es buena y sabrosa, sin pretender entenderla para vivirla. Aquí y ahora en la practica y segregación de principios espirituales que promueven el bien ser. En el fluir de sus términos. En la serenidad para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, en el valor de cambiar las que si se pueden y la sabiduría para distinguir la diferencia. Buena y sabrosa en el goce de los logros basados en el esfuerzo y los propios méritos. En la responsabilidad, habilidad de responder, y esa profunda honestidad posible que empieza por mi mismo. Conformidad y deleite de los propios frutos, el sabor eterno de la recompensa por lo justo y bien habido.

En el Banquete de Platón, esa fiesta hedonista hasta el amanecer. El tema central de las conversaciones entre Sócrates y los comensales, ebrios de encanto mundanal, giro en torno a Eros, el amor. Eriximáco moderador del banquete, va cediendo la palabra a cada comensal desde Apolodoro hasta Sócrates para expresar sus puntos de vista y sentimientos sobre Eros. El amor esa cósmica sustancia que nos enaltece y nos hace dioses, a imagen y semejanza. El amor, esa materia que debiese ser impartida en la primaria. Discutida en todos los foros y hogares, como el eterno milagro para trascender las miserias propias de nuestra humanidad. La manifestación poderosa que nos lleva a colaborar a escala planetaria, a ser gigantes elementos de la creación universal con vestigios de eternidad. El amor como puente para comulgar y comprender nuestro propósito y la naturaleza del Arquitecto Supremo del Universo. Dar, servir, amar. Las paradojas como respuesta a la cortedad e ignorancia de la visión terrenal. En el embrujo de Eros Uranio: Amor del alma.

Share Tweet Pin It
Previous PostA DIVINIS CARDENAL
Next PostÁNGELES & DEMONIOS