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LEVIATÁN

Androcles Rubirosa González suspiraba. Mares embravecidos surcaban por todo su hipotálamo. Metáforas de espumas batidas como hojarasca de ideas fluían por todo el ramal cerebral. Antes de dormir había concluido la lectura de Moby Dick. Volver a leer a Herman Melville desde sus 50 años, y en medio de una pandemia con las prioridades claramente establecidas le era especial. Aquella caza de la Ballena era mucho más que la ruda faena de pescadores de Cetáceos. Mas bien era una especie de teatro navegante de la condición humana. Personajes como quirúrgicos retratos a lo Shakespeare de orden universal y un tempo atemporal. Fotografías literarias de las desgarradoras luchas humanas entre el bien y el mal, el querer y poder. Tras dos felices ronquidos, Androcles Rubirosa González retomó la pocisión horizontal hacia el techo como imagen de bóveda estrellada. Desde el sueño las bíblicas palabras de Job brillaban en aquél firmamento como letras doradas: «Nadie hay tan osado que lo despierte…. de su grandeza tienen temor los fuertes…..no hay sobre la tierra quien se le parezca, animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; es el Rey sobre todos los soberbios.» Job.41.

Como pesadillas los gritos de Ahab desde las entrañas del monstruo marino le resonaban. Volaban pájaros pequeños chillando sobre el abismo aún abierto. Las palabras de Melville como ecos de poder le repetían: Después, todo se desplomó y el gran sudario del mar volvió a extenderse como desde hacía cinco mil años. Apocalipsis gritaba desde el sueño con delírium somnoliento. El aroma de las maderas del Pequeod, la rudeza de los herejes arponeros penetraban como sudor imaginario con cada latido de Androcles Rubirosa González. El epílogo con aroma a Nantucket, la magna experiencia vivencial de un poeta enganchado en bote ballenero, iniciaba con aquellas palabras de Job: Y escapé sólo yo para darte la nueva.

Tras los sueños despertó a las 5:07am. Para dar los buenos días Alexa ejecutó It’s For You de The Pat Metheny Group. Aún oscuro, los sintetizadores de Lyle Mays junto a la versátil guitarra de Pat Metheny le incorporaron a la vida. Leviatán fue el primer pensamiento de Androcles Rubirosa González. Desde aquellos sueños de naves balleneras repletas de aceite. La pesadilla de la caza de la ballena blanca cerca de las islas de Faming en el océano Pacífico. Morir para vivir desde el mensaje de Job le seducía desde lo espiritual.

Despierto soltó los mares y la pesca. Pero la palabra Leviatán le seguía dando vueltas. Fue al balcón con un café para renovarse. De repente la mente en monólogos circulares le susurraba Thomas Hobbes, Thomas Hobbes. Miró la calle y pensó en la isla, en RD. La obra de Hobbes empezó a darle vueltas cual gigante Leviatán. La justificación del estado absoluto en medio de la pandemia. Lo imperioso de dialogar en pro del frágil contrato social. Lo necesario de que los tres ex-presidentes junto al actual se sienten a hablar y pactar el consenso para el país posible desde un debate constructivo. Lo difícil de accionar y actuar en diálogos de masas inservibles llenas de cháchara política barata sin resultados. La mierda de congreso hasta con exoneraciones de vehículos de lujo como negocio para una recua de tigueres enganchados a congresistas. Riferos, alicates del narco o músicos de mala muerte dizque legisladores. Son la representación de la calidad de los intereses creados. La cantidad de temas innecesarios en medio de este proceso disrruptivo global. Hablando de aborto y pendejadas que mas que el estado deberían decidirlas cada quien. La inseguridad. La inflación global. La ADP y los transportistas cómo retranca. Haití y la comunidad internacional haciéndose los locos. Educación y el fracaso del 4% con la maldición de las aves de rapiña merodeando el presupuesto del ministerio como botín. Se pudo hacer mejor en la bonanza pensaba Androcles Rubirosa González, pero la adicción del politburó de la peste púrpura a los «negocios» y el becerro de oro fue bestial. Un golpe mortal al frágil esqueleto moral nacional. 

Sin posibilidad aparente de reforma fiscal. Con un presupuesto de gastos fijos y pagos de deuda e intereses. Un estado elefante, un peaje sombra a lo Capone. Las redes llenas de sospechosos habituales, que no han administrado ni un colmado, trazando pautas. Proseguía Androcles con su monólogo cual inventario veloz de los problemas nacionales. Sin plan aparente. Firmes pero errantes con tufo a temor con visión intermitente. El déficit eléctrico eterno, todas las ganancias a los generadores y las perdidas a las Edes. Las bandas haitianas. El muro. La narco filosofía apoderándose del tejido social y lo cultural. China y ahora Evergrande. El imperio contraataca desde Australia pero frágil. La salida de la Merkel, el vacío de liderazgo Alemán y en consecuencia Europeo. Los dramas migratorios producto de los desequilibrios globales de desarrollo. Apesadumbrado un coloso cual Leviatán caribeño se posaba en los hombros de Androcles Rubirosa González. Vendrán nuestros líderes susurraba. Nuestros mediadores-negociadores con sentido común y ego histórico. Nuestro Leviatán como encarnación del caos vencido para dar inicio a la creación.

 

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