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DESAYUNAR

Pesada la atmósfera, Serrallés era gris en pleno amanecer. A pesar de la altura de cinco pisos, el olor negro a talvia calcinada subía como gases de cuevas infernales de alquitrán. No hacia brisa, nada se movía en una quietud de terror. Un verano que desde temprano pasmaba los sentimientos, y pinchaba las emociones. Embotarse con los pensamientos era consecuencia. El aire acondicionado no era lujo, era necesidad imperiosa. Jacques le Bon encendió el aire del comedor sin pensarlo dos veces. Que privilegio tenerlo pensaba. El calor le producía una gigantesca pausa. A pesar del poder del clima tenía hambre. Sentado ya, miraba los cielos grises, y exhaustos con los tiempos.

Un plato de Cottage lleno de proteína fue su elección. Jacques le Bon le picó lonjas de unos melocotones en almíbar de Calanda, para luego bautizar con una cucharada de Maple. Antes de empezar pestañeaba junto a los ventanales del comedor. Desayunar, des ayunar repetía Jacques le Bon. Como flashes recordó aquellos versos que una vez le compartió vía internet el gigante Marcio Veloz Maggiolo. Le respondía a Jacques, quien estaba copiado en un ágora de poetas. Pero el más grande escritor dominicano del siglo XX respondía realmente al laureado escritor Baéz Guerrero. Muchos años de aquello, y Jacques le Bon recordaba, entre cucharadas del cottage a lo Ponty, con nostalgia esas palabras. Jacques le Bon evocaba el derroche de sabiduría de aquellas estrofas, que fluían como gotas de sapiencia del Ganges por todo el Caribe. Desde la magia del internet, el autor del Hombre del Acordeón destilaba versos fluidos por el espacio sideral:



Vas a Desayunar
por: Marcio Veloz Maggiolo

Vas a desayunar, no desayunes,
solo aspira el sonar de la campana,
es también un perfume, el que mana,
un violoncelo colgando entre azules.

Poco a poco verás que otros olores
serán las luces de lejanas tierras
el perfume es la muerte de las guerras,
pacifismo divino hecho flores.
El pensamiento siempre es florido
tu preferida flor sigue aromando
la palabra inmortal, y el aguerrido

deseo de ser verdad y no rumor;
perfume para el alma obnubilada
el último producto es esa flor.

Nunca conoció a Veloz Maggiolo. Solo en aquel extraño intercambios de emails frutos del azar, y en sus libros. A Veloz Maggiolo se lo llevo el Covid de este plano, como la audición del oído izquierdo de Jacques le Bon.Hoy atisbado de calor. Disfrutando cucharada por cucharada del sublime maridaje del cottage, el melocotón en almíbar de Calanda troceado y la generosidad del maple recordaba desde la evasión ya con las ráfagas del aire acondicionado. Volvia a vivir la respuesta de la respuesta de sus versos que Veloz Maggiolo machaco como posición filosófica. Respondía a Báez Guerrero, pero Jacques le Bon la archivo como suya, por esa necesidad de guardar tesoros. Recordaba a Veloz Maggiolo con admiración. Como flashes rememoraba Materia Prima, aquellos versos en Villa Francisca que Jacques le Bon emulaba desde sus sueños literarios en Villacon. La descarga poética era universal, un universo de palabras llenas de sabiduría. La respuesta de la respuesta del mismo poeta, era un contrapunto de metáforas:


"Des–Ayunar quiere decir, quitarse del ayuno, ayunar es entrar en el mismo. A veces y desayunar con perfumes y paisajes, es posible. Transformar en ayuno todo cuanto tiene formas negativas que enturbian la vida. también. Las fases del ayuno son muchas, mientras que el des–ayuno es uno; solo una costumbre si puedes meditar ya no tendrás el desayuno que nos engaña apoyándose en sabores artificiales.. Muy feliz día, amigo."


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