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SÁNDWICH CUBANO LE BON

Ya habían convidado para juntarse. Que le voy a preparar a mi hermano el ganador Dr. JR. Lomba, mascullaba Jacques le Bon. Lomba era sandwichero al igual que le Bon. La motivación del junte era compartir, disfrutar las bondades de la gastronomía y conversar sobre el mundo espiritual. Por lo que lo práctico se imponía, sin ceder ante el mandato de los dioses gastronómicos por el sabor y la buena mesa. Por motivaciones insospechadas Jacques le Bon recordó que el Dr. JR. Lomba era descendiente del Generalísimo Máximo Gómez. Quien no solo fue una espada independentista en nuestras tierras dominicanas, sino también en Cuba. Donde es una figura prominente y eterna del altar de la patria del apóstol Martí. El generalísimo Gómez junto a su sable fue un hombre versátil, cojonudo y multifacético. Como lo es nuestro querido Dr. JR Lomba. Libertador y mercenario, luz y oscuridad como los humanos, donde tiene sobrados méritos y galones en la emblemática obra de la construcción del Canal de Panamá.

Cuba era ya el destino pues. Pasajero en una especie de máquina del tiempo imaginaria, Jacques le Bon viajó a la vieja panadería y repostería la Francesa. A la pequeña y original de la Lincoln esquina Garrido Puello. En su niñez frecuentaba aquél lugar en compañía de su padre. Revivió desde el recuerdo sentado en los sillones giratorios, donde amaba sentarse a esperar su sándwich, y disfrutaba viendo a los maestros sandwicheros, con gorros y vestimentas de chef, preparar los afamados cubanos de la Francesa detrás del vidrio de aquella cápsula de fogones místicos. El olor a pierna y pan recién horneado. Los amarillos potes de mostaza y margarina con espátulas de madera. El pote de vidrio de los pepinillos, como pecera de sabores. Las dos gigantescas tostadoras que no paraban de aplanar y derretir los Cubanos, para luego terminar envueltos en el papel blanco encerado que servía de mantel junto a una Coca Cola. Que tiempos susurraba Jacques le Bon. Sin duda alguna ya. Unos Cubanos era el fin. El Amigo era el lugar necesario. La inspiración eran aquellos viejos Cubanos de la Francesa original. Jacques le Bon buscaría una aproximación. Revivir junto al hermano Dr. JR. Lomba el recuerdo del Cubano de la Francesa incrustado en el ADN de las papilas gustativas de su niñez.

INGREDIENTES TRES CUBANOS

1-1/2 libra de pierna del Amigo desmenuzada (masa preferible), una barra de pan baguette de France Croissant (barra ancha, realmente pan de agua aflautado), pepinillos en rodajas, mostaza Heinz, mantequilla Lupark danesa, seis lonjas de jamón El Cid Extra, seis lonjas de queso Enmental suizo President y 6 lonjas de queso Danés Kesfres.

EL PROCESO

Ya nuestra tostadora/aplanadora o el horno encendido. Cortamos la baguette en tres, y descartamos los dos culitos y abrimos en dos. Mostaza de forma generosa en ambas partes. A la parte de arriba embetunar con mantequilla. Colocamos pierna de cerdo, varias capas pimpiao el objetivo. Encima las dos lonjas del jamón de forma acolchada. El queso Danés y por último el Suizo. La parte de arriba la llenamos de rodajas de pepinillos encima de la mostaza.

Todo listo, en nuestro caso los colocamos abiertos en el horno hasta dorar el pan y derretir los quesos. Ya fuera oloroso y crujiente. Aplastamos junto al crujir, y partimos en dos mitades con cuchillo de sierra. Servida ya la mesa, el Dr. JR Lomba aguardaba en el comedor con el aire acondicionado encendido, necesidad imperiosa de los tiempos. Vasos rebosados de Coca Cola que junto al hielo chispeaba, como aquellos viejos tiempos de despeine de las Rufino Linares. ¡Oye chico! vociferaba Jacques le Bon al descendiente del Generalísimo. Muy buen provecho mis queridos lectores.

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