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CÁMARA DE CUENTOS

Sudoroso desde los primeros rayos del alba. No valía una ducha prolongada. La temperatura, junto a la sensación de la presión atmosférica aturdía. Postraba los ánimos en una pausa silente y llena de impotencia. Con una calma meridiana Anselmo Paulino Roncones daba sorbos generosos a una cremosa Champola de Guanábana. Pausado pisaba cada sorbo junto a un crocante derretido de queso Geo con rodajes de tomate verde. Desde el Palacio de la Esquizofrenia buscaba el viento, la posibilidad de un aliento sentado en su mesa debajo del paraguas. Claudia Pedralles le acompañaba y desayunaban desde un silencio sepulcral. Claudia muda se pasaba las manos por su cabellera como buscando algún viento, alguna brisa matinal.

Cundo Sosa no nos traigas el Café hoy, dijo Anselmo Paulino Roncones al camarero. En su lugar tres vasos de agua a cada uno por favor. Inmóviles sopesaban cada movimiento. Con la mirada en el parque y Borgellá exhalaban el vaporizo que brotaba de los adoquines de la plaza del Almirante de la mar Oceánica. Iniciemos querida Claudia susurró Anselmo, vamos a proseguir con mis memorias de estos trópicos encantados. El chisme de la Cámara de Cuentas, o mejor dicho la pugna de intereses en la cámara de cuentos en primera plana. Para que ha servido ese organismo en RD desde sus inicios se preguntaba Anselmo. Qué realmente ha contado y cuantificado, que no sea acomodar o esparcir nubes de humo en pro de los intereses y lo que se quiere a los trujillines de turno. Deberíamos pedir auxilio y entregar esa misión a la asociación de auditores de Estocolmo en Suecia. Estoy seguro fuera mucho menos costoso que esa burocracia y con reales resultados mi querida Claudia Pedralles.

Los conflictos recientes en la Academia Dominicana de la Historia y ahora en la Academia Dominicana de la Lengua son un retrato del alma nacional. Empezando por sus dirigentes, las supuestas élites llamadas a ser ejemplo y norte para el rebaño. Pero lo más duro. El trago más amargo es lo funcional de lo que no funciona. El derroche de Educación. La dilapidación de fondos tras el maldito 4% ha sido locura. Llora ante los ojos de Dios mi adorada Claudia Pedralles sentenciaba Anselmo Paulino Roncones. Escucha bien por favor: Se han tirado por el inodoro 976 mil millones en nóminas de burocracia y «maestros», 162 mil millones en desayuno (de mucho salami, queso frito y mangú seguro, con tanta aquí frutas tropicales exóticas como el Mango o la Lechoza), lápices, mochilas y zapatos carajo puntualizaba Anselmo. Y prosigo dijo: 122 mil millones en construcción y rehabilitación; y 136 mil millones en adquisiciones de terrenos. Cuanto «negocios» mi querida Claudia y no hablemos de libros. Entonces donde ha estado la Cámara de Cuentas se preguntaba Anselmo, más bien es una fábrica de cuentos prodigiosos a la usanza del maestro Juan Bosch y Gaviño.

El artículo de hoy en el Hoy de Rosario Espinal es una radiografía. Una bocanada realista que provoca pesimismo real: «La educación dominicana era, es y seguirá siendo de baja calidad» sentencia la prestigiosa politóloga Espinal. Cada idea, cada palabra penetrante de este artículo mi querida Claudia Pedralles es una lanza de verdades mascullaba Anselmo Paulino Roncones. Aquí lo que tenemos que apoyar es la economía. Los sectores productivos que generan empleos y riquezas y, achicar este gigantesco estado ineficiente de 135 provincias o municipios en media isla. Hacia ahí debemos enfocar los recursos. Mientras alguien progrese buscará el bienestar de los suyos. Incluyendo la educación. Darle esos cuartos a cada familia como dijo nuestro caro amigo Iñigo Montoya. Tal como plantea en el Hoy de hoy Fernando Álvarez Bogaert, enfocar recursos y esfuerzos para atraer ese Nearshoring propio de la geopolítica actual a nuestro país de todo el gigantesco mercado de la costa Este norteamericana de 140 millones de consumidores. Capacitar dominicanos mi querida Claudia, vociferaba Anselmo, para más Call Centers, para ser soportes técnicos, contabilidad y contables para la terciarización y operarios carajo. Mano de obra especializadas para fabricar empacar u armar.

De repente brotó una alegría. Empezó a llover para humedecer la plaza y acariciar la atmósfera con gotas bendecidas. El mejor ministro de Agricultura: La lluvia; recitaba Anselmo Paulino Roncones recordando al Dr. Balaguer. Claudia Pedralles desplegó una neverita repleta de hielo tenía en sus pies. De su interior retiro dos Ziploc llenas de tajadas de mango frías. Cundo Sosa llamó Anselmo Paulino Roncones, por favor traenos dos tenedores. Con cada tajada fría. Cada bocado de mangos banilejos Anselmo Paulino Roncones y Claudia Pedralles olvidaban. Se anestesiaban desde una hamaca imaginaria de la realidad. Aquellas palabras de la prensa de hoy martillaban sus conciencias junto al perfume y la textura del Mango: Finlandia lidera el ranking como el país más feliz del mundo y las tres claves que los mismos finlandeses dan para estar satisfechos son: no compararse, apreciar la naturaleza y confiar en la comunidad. El finlandés más rico trata de ser humilde.

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