In Reflexión

CUARESMA RELIGARE

A muchos no nos llegan hoy los usos de viejos y repetitivos rituales religiosos. Más que liturgia, símbolos y viejos hábitos mecanicistas. Muchos procuran trascendencia y purificación real del alma. Sin dejar de valorar los ritos para la importante cohesión social. Particularmente aquello de no comer carne me parece estéril, una apreciación de usos y costumbres prolongada en el tiempo. Una afirmación probablemente valida en el contexto y realidad de tiempos pasados, donde no se comía pulpo en Compostela o langostas de Maine.
Me agrada la idea por ejemplo de abstenerme del celular o TV. De la sórdida dictadura sutil de la tecnología. Mortificarme en el placer. Abstenerme de un manjar de esos que frotan caricias, derraman y proyectan un hedonismo genuino y poderoso. Hacer un inventario en faltas. Defectos de carácter que gobiernan y se imponen como mancha humana tal cual plasma el brillante Philip Roth. Trazar ruta y metas para modificar. Usar la cuarentena para practicar con el necesario sacrificio el deseado cambio. La mejora constante. La elevación del ser a los recónditos sublimes del Arquitecto Supremo del Universo.
Las religiones sin fanatismos aún siendo relato son buenas. Para muchos mas allá de lo visual y el engranaje social esta lo místico. Las vibraciones que elevan. Los cánticos que segregan el bien ser. El sentimiento de comunidad y de servicio. El amor como verbo y combustible con poder de transformar y convivir en armonía.
El siglo XXI es un cambio de matriz. Lo espiritual se dibuja como alfa y omega. Respuesta al enorme vacío del todo en la nada líquida. Coaching, Yoga, programas de auto-ayuda son novedades occidentales hoy. Ingeniería de una canción inmutable y eterna para el alma que clama. Asistimos pues a la espiritualidad del siglo XXI. Un menú amplio y necesario. Es pues la cuaresma una posibilidad para mi de adecuar y transformar a mis necesidades propias de mis tiempos. Milenaria herramienta que me recuerda las cruzadas y la ciudad de Dios de San Agustín como metáfora en tierra fértil. A Pablo en mi a veces contradicción tan humana de hacer lo que no quiero, y lo que quiero no hacerlo. Método para disciplinar y crecer. Para hoy, desde mi libre albedrío ponerle nombre y meta a mis mortificaciones y necesaria autodisciplina en busca del cambio positivo con nuevos resultados. Regir mi condición humana hacia la trascendencia y el cálido aroma de propósitos y destinos soñados e imaginados. El glamour de lo contemporáneo junto al Dios de Baruch Spinoza en todo y todas las cosas.

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