Jacques Le Bon, un investigador apasionado por los misterios del cielo, decidió acampar en Valle Nuevo durante una fría noche de invierno. Mientras ajustaba su telescopio bajo el impresionante manto de estrellas, una densa neblina comenzó a descender inusualmente rápido, cubriendo los solitarios páramos montañosos de la República Dominicana.
De pronto, un intenso resplandor ámbar atravesó la espesura de la niebla. Una nave de forma discoidal, con un leve zumbido que hacía vibrar el suelo, se posicionó silenciosamente sobre un prado de sabinas y palos de cruces. Jacques, conteniendo la respiración, observó cómo el objeto proyectaba un haz de luz cónico directamente hacia …









