Una mañana de domingo. La noche anterior le llamó su amigo Humphrey Bogaert para una triste noticia. Había fallecido Cespedito. Solo, sin ruido ni estridencias partía al más allá tras una recaída de temas gástricos. A pesar Cespedito era mayor que Jacques le Bon y Humphrey Bogaert, habían tenido una estrecha relación desde sus tiempos de estudiantes en la Universidad Católica. Cespedito era un tercio. Un montañés, originario de la hermosa Jarabacoa, de armas a tomar en cuanto a la juerga y la consumación del hedonismo en sus máximos estadios. Como flashes, Jacques le Bon hacía un recuento por todo el hipotálamo del enorme inventario …