El premio Alfred Nobel por la Paz será ya irrelevante. Ha surgido el nuevo Instituto de paz de sí mismo en la ciudad de Washington. Se inaugura con la trascendental paz entre Rwanda y la República del Congo. Las estatuillas serán un símil del fuerte e imponente líder de rubia cabellera. Los maravillosos, trascendentales y tremendos aportes del más poderoso jefe de Estado imperial de todos los tiempos a la paz mundial, serán plasmados en el magno objetivo de la imponente institución.









