Apenas habían transcurrido los cien días, y ya el gobierno se sentía viejo. Tras el fuerte rechazo a la reforma. Los verdaderos tristes resultados de pan y circo del poder judicial independiente. Los pocos logros a exhibir a los grandes temas nacionales: educación, corrupción e impunidad, energía, tránsito y seguridad. Las autoridades, por demás un gabinete con pocos cambios, provocaban un sabor de más de lo mismo. Con el sinsabor de la siempre característica mala administración de los recursos públicos del emotivo perredeismo.









