In Reflexión

Playa Caracoles

AZUA DE COMPOSTELA

"El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación."

Bertrand  Russell

Eran las 12:45pm. El furor de este sol caribeño invitaba al ocio, a buscar el tiritar insaciable de las olas del mar. Todo estaba planificado, comer antes de partir era necesario, una tarta de la "Uruguaya" repleta de un cremoso queso de cabra y generosas cebollas caramelizadas nos abrieron el paladar.Un sublime acompañe de quipe crudo y guandulitos de "Las Vega" confortaron nuestros estómagos. El anhelo de un coco tierno del Húngaro nos aguardaría en nuestro destino. Montados todos en el carro, nos pusimos en marcha, al salir de la ciudad los ánimos levantaban, ese sentimiento de quebrar la rutina y contagiarnos de novedad, de algo diferente nos aportaba carisma, gozo y plenitud por la belleza de estar vivo.

Al pasar Baní, preciosa y laboriosa comarca fundada por Canarios hacia los 1,700, un profuso olor a Mango nos ilumino los sentidos: sueños gastronómicos, de los muchos usos de esta exótica fruta nos pasaban como fotografías por nuestra mente. Al proseguir por la carretera el paisaje nos enseñoreo todo su esplendor, lo particular de los cactus, la aridez de estas tierras del sur que nos recuerdan la diversidad del trópico , la generosa expresión de la creación en esta frontera imperial. Al cabo de unos 45 minutos, se inicio el descenso, se nos colgo como un retrato en el alma la impresionante bahía de Ocoa; hermosa, con un mar azul celeste que invitaba, un paisaje de postal que zarandeaba nuestros sentidos hasta zambullirlos en sus aguas, a sentir en nuestras entrañas la placidez de sus batidas espumas, rimar junto a las olas su perpetuo canto obstinado; y sentir en el brillo de la inmensidad de su mar toda la salinidad de estas tierras, la grandeza hermosa de la sencillez.

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