In Cultura

VALENCIA

"No hay amor más sincero que el amor a la comida."

George Bernard Shaw

La joya de la cocina española, surge en la zonas rurales de Valencia entre los siglos XV y XVI. Su nacimiento no es más que la conjunción de los elementos que cada pueblo tenía a su alrededor. En sus orígenes, los ingredientes básicos eran: las aves, el conejo de campo o liebre, las verduras frescas al alcance, arroz y azafrán, que se mezclaban en la paellera con el agua y se cocinaban lentamente a un fuego efectuado con leña de ramas de naranjos, que al mismo tiempo dan sabor y un olor característico.

No existen documentos históricos que señalen el origen de la paella marinera, pero sí que es la alternativa costera a la paella campesina, hecha a base de sepia, calamares, camarones, langostinos, almejas, además del pescado en la zona litoral, y, por supuesto, el aceite de oliva propio de la zona del mar Mediterráneo. Desde hace un tiempo venimos adentrados en este fascinante mundo de cocinar paella, la diversidad de sus productos; la ardua faena para procurar un plato suculento y de calidad requieren de concentración, amor, ternura y esfuerzo… Es increíble cómo procurar ingredientes frescos y correctos hacen diferencia; es matemático saber que la exactitud en las cantidades, la alquimia en el consomé y el agua dan y garantizan diferencias suficientes para llevar a los comensales a playas lejanas, a vivir la experiencia en sus mesas, de sentir todo el mar, toda la huerta en cada bocado, en cada humarada que destila el conjunto de aromas de este plato con categoría de excepcional… Fundir los sofritos de la caza y el mar, ahogar el fumé del mar en la paellera, mezclar el arroz bomba perdiz con todo el rocío gastronómico que se pega en la paellera es una experiencia que secuestra todos los sentidos y te lleva allende los mares a la vieja y milenaria España, cuna de sabores, altar de la buena mesa.

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