La profunda oscuridad mundial no es suficiente. Ceder, rendirse, desistir o claudicar ante las embestidas del nuevo mesías redentor populista no es opción. De pie. Empuñando los principios y valores, muchos líderes nos señalan el legendario camino de la libertad y la cooperación global. Lo que solo no pudimos, siempre hemos podido juntos. Dentro de las posibilidades y circunstancias, tal cual nos señala nuestra historia universal. Europa despierta hoy. Canadá herida y maltratada, enarbola las lanzas de la astucia. Con acción y certezas, apelan a la diplomacia como ciencia y arte. Para contrarrestar las disrupciones de este mundo multipolar en gestación. Reafirmar la voluntad de muchos para persistir en un mundo libre. Resembrar las trincheras aliadas de la sociedad abierta, y el sistema de nuestra civilización occidental.
"La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó ayer ante el Parlamento Europeo abrir la puerta para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la UE, una fórmula que permitirá estrechar la cooperación entre ambas zonas en áreas como tecnología, defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial y seguridad económica. La propuesta se produce después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, aclarara el domingo que su Gobierno no busca que Canadá se convierta en miembro de la UE, sino en impulsar una alianza única con el bloque basada en valores, prioridades e intereses compartidos"(EFE). Brillante el paso adelante del liderazgo de Carney y von der Leyen. Reafirmar nuestros valores, prioridades e intereses compartidos como civilización occidental es el núcleo de nuestra caja de herramientas. Atravesar el túnel epocal de está nueva era junto a la luz. Al miedo se le enfrenta con determinación y acciones estratégicas concretas. Atravesar el dolor será inevitable, pero el sufrimiento es opcional.
El status de miembro asociado no existe en los tratados de la Unión Europea. Por lo que su eventual creación requerirá negociar sus condiciones y contar con la aprobación de los 27 Estados miembros. De esta posibilidad de diálogos y consensos ha emergido toda la grandeza de nuestra civilización. Pactar. Negociar, ponernos de acuerdo en la posibilidad de un ganar-ganar. Estamos en un mundo de múltiples esferas de poder. Un Westfalia II como compromiso compartido de una nueva paz duradera en la era de la IA. Nuestros cimientos de principios y valores son atemporales, eternos. Que el transporte transite por calles o autopistas, o vuele por los cielos son formas. El hombre, como medida de todas las cosas es la arcilla del maravilloso sistema de nuestras Sociedad Abierta. Magistralmente defendida por el inolvidable Karl Popper. Tal como nos recordó el inmenso Albert Camus: la libertad no es otra cosa que una oportunidad para ser mejor.
Ni los Trompos Gotti tramposos, ni los Mandarines Xi son nuestros émulos. Los que anhelamos proseguir en libertad, junto a la sociedad abierta, el libre mercado posible y todos los valores de la democracia nos proyectamos en este espejo de la Unión Europea junto al Canadá. Este es nuestro camino. Nuestro rumbo. Nuestra nueva senda, hoy la menos transitada como nos regalo en versos Robert Frost. RD requiere de enorme estrategia y astucia diplomática. Lo mejor de nosotros como sociedad, debe cantar hoy junto a la Oda a la Alegría europea. Endulzar nuestro futuro con la armonía del Maple y el poder del arenque. Carney está claro ante la realidad mundial. Aquí está en juego nuestra libertad y las bondades de nuestro frágil mundo conocido tras Bretton Woods. Tal como apunta el inmenso Cervantes: La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida. Alea iacta est.