Tan reciente como la pandemia mundial del 2020, para dejar claramente establecido el valor estratégico de la producción agropecuaria nacional. La comida como sustento del pueblo, va más allá de las cifras macroeconómicas. Son razón de Estado, razón de ser del tren gubernamental. Todas las decisiones del Estado pues, han de viabilizar el orden y buen desempeño de la productividad nacional. Con la mesa no se juega. El arroz, como componente vital de la bandera nacional, es un asunto de Estado de alta seguridad. Tan cerca como nuestro vecino Haití, para ver las consecuencias del descalabro de la producción nacional. Específicamente el arroz donde desaparecieron todos los productores. Dando paso al baratillo inicial de arroz importado de los Estados Unidos, para luego quedar dolarizado su consumo y expuesto a los vaivenes del mercado sin ninguna posibilidad de incidencia del frágil estado fallido de Haití. El desenlace está ahí. Un Estado que no produce los bienes de su canasta básica es vulnerable. Incapaz de asegurar la comida de su pueblo ante cualquier movimiento geopolítico. Tan drásticos en los tiempos.
Las cifras del sector arrocero están ahí: en el país se siembran 1,300,0000 tareas dos veces al año que producen entre 13 a 14 millones de quintales. Son 30,000 productores y 300 mil empleos. Contra 4 o 5 importadores con ramificaciones políticas criollas por supuesto, dado que las importaciones son con "permisos". El consumo ronda 1,250,000 de quintales. Hay 130 factorías, pero 40 de ellas producen el 80% del cereal. El arroz es el producto de mayor aporte al PIB de la agropecuaria, cada año mueve 45 o 50 mil millones (Datos de Fenarroz). Dice Fenarroz: hay una intención de que el sector se debilite para entrar en un escenario de arroz importado. El promedio de tenencia de la tierra en el país es de 50 a 60 tareas y en Estados Unidos son de 75,000 a 100,000 tareas. Una economía de gran escala que los productores nacionales no pueden enfrentar. Súmele los subsidios norteamericanos claramente establecidos por USD$13,800 millones. Exportados como dumping para derribar productores como competencia, para luego dominar mercados y determinar precios y calidades. Por demás el arroz gringo no gusta. No posee las cualidades del arroz nacional ni en sabor ni en textura.
La derogación del decreto a la protección fue una imposición. Un bullyng burdo de un Estado que sabe y entiende de las asimetrías y puntos neurálgicos. Que más que socio hoy, impone con su garrote su doctrina como corolario con la mente egótica de su presidente, que en todo ve proyectos o desarrollos inmobiliarios de oportunidad. Más que socios, anhela vasallos hoy como bien podemos ver sus relaciones con sus propios vecinos y el mundo. Si bien poco podemos hacer, dada nuestra dependencia de nuestro principal socio comercial. Debemos resaltar que aún la derogación del decreto impuesta a nuestro jefe del Estado por el imperio, tiene nuestro presidente el poder y el deber de administrar personalmente los permisos de importación dada la alta sensibilidad y asunto de Estado la producción del arroz nacional. Retomar personalmente la posibilidad de poder volver exportar Arroz a nuestro segundo socio comercial Haití, como pide Fenarroz. Que por cierto menospreciado. El comercio con el vecino país crece, aún el desmadre de estado fallido y control del hampa versión guerrillas, la balanza comercial a nuestro favor aumenta este año muy favorablemente. Todo por hacer y enormes potencialidades en Haití para nuestro sector exportador, en medio de su pobre acrecentado status de ingobernabilidad.
Esta semana dominicana en Washington recién transcurrida con nuevo Canciller criollo, es triste e incolora. Un nuevo capítulo en la historia de las relaciones bilaterales de esta frontera imperial. En el intercambio diplomático dimos primero, como vasallos intrascendentes una de nuestras más vitales cartas. Sin aparentemente recibir nada. Pues mínimo se debió conceder el restablecimiento nueva vez del libre comercio en ambas vías, y eliminar la onerosa tasa arancelaria impuesta como garrote por el Trompo Gotti "Drake melena rubia" tramposo. Noviembre con sus elecciones intermedias están aquí, con el favor de los dioses. En medio de este mar revuelto geopolítico global, atentar contra la comida del pueblo es neurálgico. Pasará la era del Trompo tramposo, y quedará establecido el nuevo Orden Mundial de la IA. El arroz como bandera nacional, ha de permanecer como deber y misión sagrada en la cabeza de nuestro jefe del Estado.