Húmeda la mañana, con aroma a madera de nueva Arca con su diluvio. Las lluvias de octubre y noviembre suplantaban las de mayo, como símbolo de los nuevos tiempos. Clases suspendidas y el asomo del astro rey centelleaban las posibilidades de un nuevo día. La vida en el trópico poseía sus particularidades. La basura tirada a las calles por sus mismos ciudadanos como obstáculo para el fluir de las aguas, contrastaba con la intención del nuevo código penal de primer mundo para observar el acontecer de las personas jurídicas. Búsqueda de los vivos tigueres binbines nacionales, versión abogados picapleitos susurraba Jacques le Bon. Parece el mismo congreso, reconociendo su exceso de celos por el orden o confabulación con los jurídicos picoteos, habló de prórroga. Tanto va el cántaro a la fuente que se rompe , pensó Jacques le Bon con la mente repleta de lluvias y chinos de la Ruta de la Seda.
El pleito entre la divinidad Bukele y el Dessalines de los tiempos, líder de la banda 400 Mawoso, eran como capítulos de novela de machos latinoamericanos. Por momentos Jacques le Bon soñó era un mandato al mesías centroamericano dado por el Trompo "Drake melena rubia" Gotti tramposo para exterminar las bandas haitianas fruto den un piqué, sentado en la nueva área dorada de la Casa Blanca. Jacques le Bon pensaba en los días de los tiempos. La realidad de vivir o existir tras la pandemia requería de destrezas. Sabiduría para saber vivir. Como siempre ninguna ideología puede explicar el arte y la vida. Jacques le Bon recordaba con esta frase al célebre Milan Kundera y su insoportable levedad del ser, a propósito de los extremos de este mundo polarizado. En caos lleno de nuevos muros, de vuelta a la oscuridad medieval.
Rumbo a Villacon Jacques le Bon pensó en Ovidio. Zigzagueaba por la Kennedy y el mito de Perseo era una revelación desde la Metamorfosis del poeta romano. La dimensión simbólica de Perseo como necesidad de la época. La valentía inteligente frente al peligro. La protección de la comunidad y la capacidad de transformar lo monstruoso en fuerza protectora. Contrastaba con una nueva era del terror, y ejércitos de humanos desvalidos. El que no tiene activos es el esclavo de los tiempos. Jacques le Bon manejaba y escuchaba Open Mind de Jean Luc Ponty, mientras soñaba con la mitología del héroe. Como modelo de virtud equilibrada. Es valiente, pero no impulsivo. Ingenioso, pero no soberbio. Su heroísmo rara vez depende de la fuerza bruta. Se sustenta en el ingenio. La prudencia de Perseo, así como su inmensa capacidad para utilizar sus dones divinos.
Perseo con sus características esenciales del héroe mítico: nacimiento extraordinario, intervención divina, pruebas que transcienden lo humano, un destino inevitable y la fundación de linajes y ciudades. Nuevos linajes y nuevas ciudades mascullaba Jacques le Bon. Pensaba en la realidad, y la posibilidad de una nueva propuesta para el milenio. Rapidez, inmediatez y levedad como sustantivos. No hay eterno retorno. No existe lo sagrado en el frenesí de la era de la IA. Jacques le Bon pensaba en la idea de libertad e igualdad. Rumiaba versos desde la presión y la opresión. Añoraba la necesaria construcción de un moderno centro de gravedad. Atracción hacia un nuevo centro. Virtuoso y humanamente trascendente. Perseo como metamorfosis. Liderazgo ante la inestabilidad del destino. Para la relación entre la civilización y la monstruosidad de los tiempos. Los nuevos versos de un Ovidio norteamericano. Un Perseo gringo como capitán de la nueva Arca.
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