Desde el inconsciente persistía en acariciar una vida de sueños sin cambios. Donde todo estuviese establecido según sus planes e íntimos deseos. Jacques Delors Guerrero por años habría trabajado en el despertar. Específicamente en lo referente al tema a su ya conocida fascinación por habitar en aquél exótico país llamado la zona de confort. En la necesidad imperiosa de identificar sus temores, como causa y efecto, paralizantes para trascender y poder acariciar la libertad de vivir. Sus miedos, como una cebolla y sus innumerables capas, mutaban a nuevos retos con obstáculos para reiterar la real dinámica de la vida al alumno espiritual Jacques Delors Guerrero. …









