Me opongo sufro los designios sin control, levantarse para envejecer, esforzarse para perecer. Me opongo perversa ansiedad, deseos oscuros al colapso, segundos de gloria para la agonía. Me opongo sucumbir al clamor asesino, viejos relatos instaurados, historias sin presente ni porvenir. Me opongo a morir, a concluir sin saber ni entender, al palpitar y defecar puramente biológico. Me opongo a este yo de carne y hueso, sombra de escollos con sueños, látigo de fibra que agoniza. Me opongo a la furia egocéntrica sin sentido, al amor que concluye para perderse, al cuerpo con armadura frágil. Me opongo al mundo que gira, al Sol hechicero y …









