Trabajar corrido ha sido cambio. Necesidad con novedad que ha fomentado la creatividad en busca de agradables y oportunos almuerzos. Dado que es bateo y corrido. O sea, deben ser almuerzos en el mismo escritorio, a mano limpia para después de unos breves minutos proseguir la jornada. Corrido, sin esa pausa de mediodía tan cultivada por tantos años. Sin aquel parte aguas, a la usanza de la cultura europea, de quebrar el día en dos con siesta meridiana y todo. Culpas de la pandemia son, y no de España. Como la posibilidad de un nuevo orden, había que adaptarse a los tiempos. Muchas bondades y …









