Querido Jacques:Aquél mundo tras la caída del muro de Berlín fue un sueño. Una quimera de un bálsamo transitorio de concordia, progreso y posibles aires de libertad para toda la civilización. Recuerdo de forma vívida cuando vi caer el muro por la televisión. Sereno, expectante con apenas 18 años de edad, sentía trascendencia humana por todos mis sentidos ante aquellas históricas imágenes. Ah las vueltas que dá la vida querido Jacques, muchos años después de aquél trascendental acontecimiento fui a Berlín. Pude pararme frente a los restos del muro dejados a propósito. Disfrute en vivo aquella imagen, que me producía el terror en juventud de …









