La Ciudad de Ovando sufría una remodelación inacabable. Parte del dramático descenso de la inversión pública, era convivir con las pocas obras en construcción en un muy lento proceso. Una especie de fotografía urbana con sentimientos de letanías invadía a los ciudadanos de la Primada de América. Tras una agonía de vueltas por las calles coloniales, Anselmo Paulino Roncones logró aparcar su vehículo. Serían las 12:40pm cuando Anselmo Paulino Roncones, junto a su fiel asistente y mejor amante Claudia Pedralles, se disponían a almorzar en el Palacio de la Esquizofrenia en el parque del Almirante de la Mar Oceánica.









