Era miércoles de Octubre. Sin embargo, el calor persistía provocando un sentimiento de verano. Anselmo Paulino Roncones abría sus ojos, junto a los soplos de su aire acondicionado. Maravilloso decía. El legado de Carrier a estos trópicos es invaluable mascullaba Anselmo Paulino Roncones. Dispuesto. En una atmósfera de aquí y ahora, se paró de la cama para pasar al baño e iniciar su húmedo ritual de una generosa ducha. Toalla en hombros, concluyó de acicalarse con cariñosos chorros de colonia 4711. Hoy me quedo en casa repetía, frotándose las mejillas con la emblemática fragancia. Al salir, Anselmo Paulino Roncones se veía a si mismo en …









