Villacon era un microcosmo. Una muestra universal de los trabajos y los días de la humanidad. El mítico sector florecía y, se contraía como los tiempos mundiales post pandemia. Diciembre no ha sido ajeno a esa dinámica. El ruido y la furia del movimiento comercial, con repentinas llegadas de la calma con aroma a una pausa proverbial, eran luz y oscuridad. Villacon era un laboratorio. Un punto como un Aleph, donde se manifiestan todos los sectores productivos como manantial de la energía monetaria de la vida nacional.
Los chinos también estaban ya en Villacon. La emblemática Duarte era una especie ya de su …









