Volvió diciembre. Los legendarios panes de Tony a su señor de Sforza, desfilaban por la memoria como necesidad imperiosa. Eran protagonistas, como un hábito agradable y deseable, de sucumbir ante la magia de estas ricas producciones de grandes maestros panaderos italianos. Año por año, visitábamos los anaqueles de los súper para estas fechas receptivos a las novedades. A las diferentes variantes con frutas, cremosidad en maridaje con frutos secos y el chocolate como salvaje rey de las papilas. Este año experimentamos con el Pandoro. El Pandoro nació en Verona en plena edad media. Este pan de oro fue el primer competidor del clásico Pannettone. En …









