Cuando despertó respiraba una estela de horror. Las imágenes, con profunda carga de drama humano desde la Franja de Gaza, le eran espeluznante. Como los evangélicos, Jacques le Bon repetía los finales, son los finales ante el constante escenario dantesco. Las policrisis, unas tras otras, en toda la esfera global eran una zozobra que torpedeaba el frágil sentir de seguridad a toda la especie humana. Estarán gozosas las demás especies, vociferaba Jacques le Bon. Hemos sido unos consumados depredadores, unos salvajes guerreristas y voraces consumidores de toda la diversidad de este pequeño planeta de esta determinada galaxia. Apesadumbrado, Jacques le Bon casi tocaba la metáfora …









