El espíritu de la navidad volvía en medio de constantes policrisis y múltiples escenarios de guerra. Tras la pandemia, lo permanente es una especie de salto eh la pulga para la humanidad en buen dominicano. Con lluvias extrañas para la fecha, Jacques le Bon desayunaba con la vista a su árbol de navidad y los grisáceos cielos del Serrallés. Un café Monte Real en maridaje con leche dorada(con cucharita de cúrcuma), junto a trozos (en sueños) de un panettone Bonifanti de ciocolatto y pedacitos de peras confitadas le era inmensamente gratificante. Con tantas navidades ya, Jacques le Bon no podía dejar de pensar en los …









