Era ya la décimo cuarta reencarnación de Jacques Delors Guerrero. Como Stendhal, rechazado por una Métilde e inquieto por las sospechas tanto de los liberales como de la autoridades, mutaba en distintas vidas desde su Francia hasta los confines tropicales de su actual existencia en la Hispaniola. Desde su hamaca caribeña Jacques Delors Guerrero leía los recuerdos de egotismo de Stendhal: "Un documento valiosísimo sobre su reaclimatación en el París de Luis XVIII y, como es habitual en Stendhal, están trufados de análisis y digresiones de extraordinaria agudeza".
Como hombre de su tiempo Jacques Delors Guerrero agonizaba desde el egocentrismo. Desde el punto de vista …









