Vivir el proceso. Entregar resultados y esperar en un banco de paciencia. Dominar el impulso del arrebato instintivo cuando algo se desea, manejarse cuando se anhela desde el rigor de lo primario tiene requisitos mínimos. Se precisa de un alma y un ser en un tempo educado, entrenado en las raíces amargas de un árbol; que sin embargo produce frutos sublimes y exquisitos. Una mente sospechosa que trasciende el debate entre a y b, que crece y madura en el filtro de la experiencia consciente. En la aceptación de tantas cosas que requieren de observar circunstancias y su momento. La impaciencia como ADN, como premura …









