Almirante de la mar oceánica, tú locura y gigantes sueños con sabor a esfera y poder, legendaria codicia humana, fue conquista con olor a barbarie. Tú mecenas Isabel, grande y profundamente visionaria, España infinita; crisol de espanto y entrega perenne, con lo bueno, lo malo repleta de feudalismo y sabor a terquedad, sus señoritos cortos de miras borrachos de placer, el poder de fusión, la mezcla de razas, credo y lengua. Génesis de la globalización, premonición de la colaboración planetaria, mercantilismo, renacimiento y la gloria del ser, toro bravo que embistes, derramaste tu sangre salvaje usurpadora, navegante Genovés sefardí, pero Español de alma, cuanta grandeza …









