En el ruido de nuestro "desarrollo" caótico y desordenado te vas poeta, la furia de tu ciudad destila cemento, bulla y varilla. Muchos años después de aquel suplemento escolar de la inmensa María Ugarte, expresión de la generación del 48, partes sin ruido, sin excesos; con el faro luminoso de tus versos, el legado de tus profundos trabajos jurídicos en materia laboral, preñados de justicia, grandeza y equidad. Te vas humano ejemplar, a pernoctar junto a nuestros dioses poéticos en nuestro Olimpo de las letras, a reescribir con letras doradas y sabor a cielos el mágico esplendor de tus versos, el poder inmortal de tu …









