A muchos no nos llegan hoy los usos de viejos y repetitivos rituales religiosos. Más que liturgia, símbolos y viejos hábitos mecanicistas. Muchos procuran trascendencia y purificación real del alma. Sin dejar de valorar los ritos para la importante cohesión social. Particularmente aquello de no comer carne me parece estéril, una apreciación de usos y costumbres prolongada en el tiempo. Una afirmación probablemente valida en el contexto y realidad de tiempos pasados, donde no se comía pulpo en Compostela o langostas de Maine. Me agrada la idea por ejemplo de abstenerme del celular o TV. De la sórdida dictadura sutil de la tecnología. Mortificarme en …









