Era una navidad bipolar. De sabor tenue y agridulce. Los estragos de la pandemia, las amenazas de la guerra en Europa con su estela de inflación e incertidumbre laceraban los ánimos. Pesaban aún las expectativas del porvenir, que traerá el 2023 se preguntaba. Ajeno al bullicio. Ausente del supuesto gozo carnal del consumismo de los tiempos, Anselmo Paulino Roncones ejercía la autonomía de sus mundos. A sus anchas saboreaba el inusual fresquito navideño, sumergido en viajes literarios por el mundo de los clásicos. Fiodor Dostoiévski era un grande. Un autor de esos donde sus obras y sus personajes son universales. Sus temas desde su profundidad …









